Deborah Weitzman “Rigth Here”
Ejem, ejem, cómo empezar….. Conocí a Deborah de una manera extraña: ella estaba en Bs As en el verano de 2004 bailando, o aprendiendo a bailar tangos, y alguien (ninguno de los dos supo nunca quién) le pasó mi teléfono. Ella buscaba un violinista para ensayar algunos temas, es compositora y toca la guitarra, podríamos decir “cantautora” pero para evitar arcadas y ser justos diremos que es “Songwriter”. Nacida en New York, residente en Noruega y Holanda, toca desde hace muchos años y supo sacar algunos discos con algún éxito (fin del currículum). Bien, vino a casa, ensayamos, lloró, reconoció en un cuadro cualquiera (uno de esos rompecabezas con fotos aburridas de casas pintorescas) una parte de su casa materna en Noruega (lo juro), y se fue contenta. Y tocamos en vivo un par de veces.
Luego, en el verano de 2005, volvió a Argentina para que le produjera un disco. Y helo aquí: “Rigth Here”. Como productor puedo decir que no me fue nada fácil trabajar con una artista tan “temperamental” por lo que luego de varios altercados salados concluí en que debía concluirlo lo más concluyentemente posible como para que, en conclusión, saliera muy parecido a lo que tenía en la cabeza Deborah, entre otras cosas. Me limité a aportar algunos detalles estéticos, rearmonizaciones (cuando ella me dejó), arreglos mínimos y a realizar una mezcla lo más vintage posible como para alejarnos de la estética de mezcla “ultrapop” que venía teniendo. Grabé violines, guitarras, percusiones, saxos, bajos, teclados, coros y algunas cosillas más, y luego grabaron: Julián Semprini/batería, Juan Fracci/contrabajo, Eduardo González/piano, Virginia Callegari/cello y Lucía Ramírez/bandoneón.
El resultado es un disco muy agradable y simple de escuchar, ideal para Martíni (con sombrillita, o paraplue) y velas.
Luego, en el verano de 2005, volvió a Argentina para que le produjera un disco. Y helo aquí: “Rigth Here”. Como productor puedo decir que no me fue nada fácil trabajar con una artista tan “temperamental” por lo que luego de varios altercados salados concluí en que debía concluirlo lo más concluyentemente posible como para que, en conclusión, saliera muy parecido a lo que tenía en la cabeza Deborah, entre otras cosas. Me limité a aportar algunos detalles estéticos, rearmonizaciones (cuando ella me dejó), arreglos mínimos y a realizar una mezcla lo más vintage posible como para alejarnos de la estética de mezcla “ultrapop” que venía teniendo. Grabé violines, guitarras, percusiones, saxos, bajos, teclados, coros y algunas cosillas más, y luego grabaron: Julián Semprini/batería, Juan Fracci/contrabajo, Eduardo González/piano, Virginia Callegari/cello y Lucía Ramírez/bandoneón.
El resultado es un disco muy agradable y simple de escuchar, ideal para Martíni (con sombrillita, o paraplue) y velas.

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